Cómo elaborar un informe de viabilidad contractual de manera rápida sin renunciar al rigor jurídico

En el ejercicio de la Abogacía, hay momentos muy concretos en los que el valor no está solo en el conocimiento jurídico, sino en el tiempo. Y este es uno de esos casos.

Os contamos un caso real de un suscriptor de Helena:

Es un abogado mercantilista, y el mes pasado entró a su despacho (tamaño pequeño-mediano) un nuevo asunto. Un cliente (empresa familiar del sector servicios) les contactó con una duda concreta: había recibido una reclamación por incumplimiento contractual de un antiguo proveedor y quería saber, antes de nada, si merecía la pena defenderse o buscar un acuerdo.

No deseaba en ese momento iniciar un procedimiento. Quería un informe jurídico de viabilidad, claro, práctico y con respaldo jurisprudencial.

Un encargo habitual. Pero también uno de los más intensivos en tiempo.

La forma tradicional de hacerlo

Hasta ahora, el abogado tendría que haber tenido que analizar:

  • Validez de determinadas cláusulas contractuales.
  • Doctrina reciente sobre interpretación contractual.
  • Jurisprudencia del Tribunal Supremo y Audiencias Provinciales.
  • Riesgos reales de condena y posibles escenarios.
  • Redacción estructurada del informe.
  • Revisión final y ajustes de estilo.

Además, el cliente pedía una cosa muy concreta: respuesta rápida, porque tenía que tomar una decisión esa misma semana.

En casos similares, el abogado habría invertido:

  • 2-3 horas buscando jurisprudencia relevante.
  • 2 horas estudiando doctrina sobre la materia.
  • 4-5 horas redactando el informe.
  • 1 hora de revisión final.

Total de tiempo invertido: entre 10 y 11 horas.

Ese profesional facturaba por este tipo de informe unos 500 €, así que el margen se vio claramente limitado por el número de horas invertidas.

Y, si no se factura (por ejemplo, ofreciéndolo como valor añadido al cliente o por tratarse de un compromiso), el coste es interno y demasiado alto.

 

El mismo caso, usando Helena

Esta vez, siendo el encargado de este trabajo, el abogado decidió apoyarse en Helena, la inteligencia jurídica de Sepín, y el proceso cambió radicalmente:

  • Planteó a Helena la cuestión jurídica concreta del contrato.
  • Le ofreció un primer borrador estructurado del análisis.
  • Analizó la jurisprudencia relevante y actual que Helena ya le ofrecía en su respuesta.
  • Obtuvo un esquema claro de argumentos a favor y en contra.
  • Revisó el escrito y personalizó las conclusiones.

Tiempo total invertido: 1 hora y 30 minutos.

El informe se entregó esa misma mañana, algo que antes habría sido imposible sin dejar otros asuntos aparcados.

Helena no sustituyó el criterio jurídico del abogado, pero eliminó el trabajo mecánico y repetitivo. Y, en un sector donde el tiempo es el recurso más escaso, eso marca la diferencia.

Semanas después, el cliente volvió a contactar con el despacho para otro asunto, precisamente por la rapidez con la que atendieron su solicitud y el minucioso contenido del informe.

 

Lo interesante: la monetización

Y aquí está uno de los puntos clave: el informe sigue teniendo el mismo valor para el cliente. Incluso más, porque se entrega antes y con mayor seguridad de actualización.

Eso implica mantener el precio: mismo precio que antes con menos horas invertidas = mayor rentabilidad por hora.

Este caso real demuestra tres cosas muy concretas:

1. El informe jurídico siguió siendo 100 % del abogado.

2. El informe estaba basado en la doctrina y jurisprudencia más reciente que había facilitado Helena y que el profesional del Derecho pudo comprobar.

3. Helena eliminó el trabajo repetitivo y la búsqueda dispersa.

4. El tiempo ahorrado se convirtió directamente en rentabilidad.

Usar Helena, la IA de Sepín, no significa trabajar menos, sino trabajar mejor, con más margen, más fiabilidad y más rentabilidad.

Nada sustituye a la experiencia propia. Prueba Helena gratis y utiliza un asunto real para ver cómo la IA jurídica de Sepín te apoya en el análisis, la estructura y la búsqueda jurídica.